Metralla-poetika

Sería matemático que al día siguiente agarremos la metralla y nos pongamos a disparar contra todo lo que vemos… ¡Nosotras NO! Apretamos los gatillos de nuestras mentes hasta el punto de enloquecer de no poder más. No es fácil atentar contra lo que nos rodea, cuando todo está tan putamente manejado (control), tan correctamente que los impulsos están comprimidos en un alma que ya no sabe si existe. Aun así cabizbaja, por que no mencionar tristes, enojadas, angustiadas, enfermas de la pelota azul que gira mal, seguimos con los pasos rojos de dolor intentando mirar el cielo para sonreír, intentando que otros puedan ver un verde mañana. Recoger gente de aquellos basureros, recoger almas para intentar buscar en los restos de escombros una vida, entre el cemento un pétalo. Es tan jodidamente claro ver que es oscuro abrir los ojos, que ya no se ve bien si es algo parecido a un cementerio o a una red (tan grande). Contra eso disparar intentamos. Disparos con tanta vida. Que se vayan las redes, que corran los niños gritando, que se levanten los malditos, que los pájaros sean pájaros. Que los humanos dejen de serlo. Que las personas sean personas. Y al decir esto que parece una confusión del lenguaje quiero bien decir ¡basta malditos humanos de rapiña!

_deje de correr señora que no se da cuenta que no va a ninguna parte.
(Esa señora lleva muchas bolsas)

Y como somos soñadoras, y es lo único concreto que tenemos en las manos, creemos que haremos algo, inventando y creando grandes balas e ahí lo poético del asunto. Falso hasta el momento exacto en que cuando cerramos los ojos lo hagamos solo para creer y cuando los abramos será para tener muy claro de la forma en que no queremos encontrar nuestras vidas.

 Hacer, crear, destruir, ahora, ahora, ahora, que no aguantan  mas estos pechos apretados, estos nudos. No podíamos ser nosotras las que nos quedábamos en el puente viendo como todo se caía a pedazos. No podíamos ser nosotras parte de esta masacre ridícula disfrazada de realidad moderna, guapitas formas de comprar, adornar, fingir, la micro, tu uniforme, las leyes. Me cago en la vista de mi ventana. Tomo de la mano  mi  compañera intentando correr, saltar, brillar un poco. Pero correr siempre termina en el suelo.

Vivir es preciso,  despertar y tener ganas de salir de la cama. (En mi caso bajarme del árbol que queda en una isla al sur del mundo) Si todo fuera distinto… ¿y si no nos dijeran como tenemos que vivir, como tenemos que actuar, vestirnos, caminar, pensar, amar? ¿y si la señora con bolsas dejara su sin rumbo y se mirara?

Personas grises transitan en una ciudad gris, se visten de gris, comen gris, siguen las ordenes de algún ente físico o metafísico pero que los lleva  a un desierto interno, a la comodidad de pocos, a la felicidad del fin de semana, con suerte el domingo, y que no griten los niños que el padre esta durmiendo, en su único día de descanso, si al menos fuera un día de vida.

 

Los muertos se arrastran afuera. Los muertos siempre están en silencio, con su nostálgico recuerdo de vida, los muertos de afuera son los mismos de pasos grises, los mismos que ayudan a girar. Paremos esta rueda de mierda, rueda cubierta de mierda, dolor, farsa, la vida no está adentro de una tienda de falabella, ni en los mall. La vida nos saca pica en amor, en alegría, en armonía, en trompetas y arco iris.

 Metralla – poétika quiere cavar en el cemento y parir un árbol; ambiciosamente destruir mucho, enseñar cosas simples, limpiar en todo sentido para lograr que la masa gris comience a liberarse, que la masa se convierta en individuos capaces de oler la tierra después de una lluvia.


Una respuesta to “Metralla-poetika”

  1. :)

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